Cuando llega abril, Córdoba deja de ser una ciudad más y se convierte en otra cosa. El cambio es brusco pero agradable, porque el aire se llena del olor a azahar, las calles se llenan de gente y parece que todo el mundo tiene una sonrisa preparada. Es el momento perfecto para venir, porque aquí no hay medias tintas en esta época del año. Si estás dudando sobre qué ver y hacer en Córdoba, la respuesta es simple: ven y déjate llevar. No necesitas un plan militarista, solo ganas de caminar y disfrutar de una luz que parece que no se pone nunca.
¿Por qué deberías visitar Córdoba en primavera?
La verdad es que visitar Córdoba en julio o agosto es un acto de supervivencia que pocos disfrutan, porque durante el verano el clima es más caluroso y suele haber muchos más turistas. La primavera en Córdoba, en cambio, la ciudad te la regala. El sol brilla, pero no te quema la piel cuando paseas a las once de la mañana, y las temperaturas te permiten estar fuera todo el día sin refugiarte en un centro comercial.
Es la época en la que la ciudad muestra su mejor cara y cuando todos los festivales de verdad tienen lugar y si todavía tienes dudas, aquí tienes las razones principales para no dejarlo para más tarde:
- El clima es ideal: puedes andar tranquilo, comer en terrazas y no necesitas dos litros de agua por hora.
- Festivales únicos: hay Cruces de Mayo, Patios y Feria. En verano no hay nada de esto.
- La ciudad en flor: es que hay flores en todos lados, literalmente, es precioso.
¿Qué ver y hacer en Córdoba en primavera? Los mejores planes
Bueno, ya sabemos que el clima acompaña y que las flores chulísimas, pero toca bajar al terreno. Si bien Córdoba no es una ciudad enorme, sí es intensa. Hay tanto que ver que a veces se te acumula el cansancio si no organizas bien el tiempo. Lo mejor es ir con la mente abierta, dispuesto a cambiar de planes si ves algún lugar que te llama la atención. Vamos a ir viendo lo que no te puedes perder por nada del mundo si quieres llevarte la esencia de la ciudad.
1. Los Patios de Córdoba
Si vienes en mayo, tienes la suerte de poder ver el concurso o festival de los Patios, pero incluso fuera de esas fechas, el espíritu se mantiene. Lo mejor es que no son museos aburridos ni jardines públicos perfectamente recortados; son casas de gente normal que vive ahí y que te abre la puerta para enseñarte el orgullo de su familia.
Entras por un callejón estrecho, casi oscuro, y de golpe te das de bruces con una explosión de color. Geranios en cada pared, jarrones antiguos, fuentes que suenan; es una gozada para el sentido del olfato y la vista. Es una tradición que viene de los romanos y los árabes, y verla en vivo te hace entender por qué a los cordobeses les gusta tanto estar en su casa. Procura ser educado, saludar al dueño y aprovechar para preguntarle por sus plantas; te lo agradecerán.
2. La Mezquita-Catedral y el Casco Histórico
No puedes venir a Córdoba y no entrar en la Mezquita, es ley de vida. Da igual que seas religioso o ateo, lo que te encuentras ahí dentro no tiene comparación. Son mil columnas que se repiten hasta que te mareas, y la mezcla de estilos, con la catedral metida en medio como si nada, te deja pensando en cómo somos las personas y cómo cambiamos las cosas con el tiempo.
Justo al lado, el Patio de los Naranjos es el sitio ideal para sentarte un rato y tomar aire. Luego, sal y tómate el caos del Casco Histórico. El barrio de la Judería es un laberinto de calles estrechas y empedradas donde es fácil perder la noción del tiempo. No te agobies si te equivocas de camino, seguro que encuentras alguna plaza bonita donde descansar un poco.
3. Gastronomía y Terrazas
La gastronomía es casi tan importante como los monumentos y es que Córdoba come de lujo y la primavera permite hacerlo al aire libre, que es como manda la tradición. Olvídate de la dieta por tres días. Tienes que probar un salmorejo, que es una crema de tomate espesa con jamón y huevo, unas berenjenas fritas con miel (que suenan raro pero están adictivas) y un buen flamenquín. Y ojo con los horarios: aquí se almorzará tarde y se cena más tarde todavía. Lo mejor es buscar una terraza con sol cuando se ponga, pedir una ración para compartir y ver cómo pasa la gente. Es la mejor manera de integrarse y de entender por qué aquí la vida se disfruta en la calle.
Tips para disfrutar al máximo de la estadía en Córdoba
Para que no tengas sustos ni disgustos, te dejamos un par de cosas que tengo claras por experiencia propia. La primera es que reserves todo lo que puedas con antelación, sobre todo las entradas para la Mezquita y, si puedes, visitar los patios en horarios no puntuales o días laborables. En mayo la gente se agolpa y a veces es imposible ver nada bien. Lleva calzado cómodo, porque los adoquines y las cuestas no perdonan y acabarás con los pies en mal estado si vas con chanclas o tacones. Y sobre todo, ten paciencia con el ritmo de la ciudad; aquí no se va con prisa a ningún sitio.
Y para terminar, recuerda que dónde decides dormir marca la diferencia. No es lo mismo volver a un sitio cutre después de un día caminando que hacerlo a un sitio donde te traten bien. Por eso, en Vitium Hoteles tenemos habitaciones de lujo en Córdoba que te permitirán tener un descanso de calidad para disfrutar más de tu estadía.
Conclusión
Al final, decidir qué ver y hacer en Córdoba en primavera es fácil, porque casi todo lo que hagas aquí te va a encantar. Es una ciudad que te atrapa y te da gusto, te hace querer volver antes de irte. Es una mezcla de historia, buena comida y gente simpática que se nota en cada esquina. Desde Vitium Hoteles queremos ser tu base de operaciones, ven a disfrutar de la luz, de las flores y de nuestra hospitalidad.




