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5 curiosidades de la Plaza Mayor de Madrid

Uno de los rincones más famosos de la capital española es la Plaza Mayor. Por ella pasan a diario centenares de turistas ávidos de conocer sus encantos.

La Plaza Mayor de Madrid atesora más de 400 años de historia en los cuales ha presenciado desde encuentros de amor furtivos entre el rey Felipe IV y su amante hasta crueles ejecuciones a manos de la Inquisición. También se ha convertido en escenario de festejos taurinos y ha sufrido hasta 3 incendios.

Estos avatares han servido para dar carácter y carisma a esta plaza única que se ha convertido en un auténtico museo de historia. Te invitamos a conocer este lugar fantástico si viajas a la capital.

Para ir abriendo boca vamos a descubrir 5 curiosidades de la Plaza Mayor de Madrid. ¡Empezamos!

5 anécdotas de la Plaza Mayor de Madrid que debes conocer

La Plaza Mayor de Madrid es un lugar único rodeado de vida que sorprende al visitante cuando se acerca a conocerla. Estas son las 5 curiosidades de la Plaza Mayor madrileña más sorprendentes.

#1 De laguna a mercado

En la zona en la que hoy se ubica la plaza existía una laguna a la que se llamó Laguna de Luján y que el paso del tiempo se encargó de desecar. Por aquel entonces (allá por el siglo XV), este emplazamiento se ubicaba extramuros de la ciudad.

Este hecho provocó que se convirtiese en el sitio perfecto para llevar a cabo transacciones comerciales dado que no era necesario atravesar la muralla y pagar el consiguiente impuesto.

#2 Hasta 7 nombres distintos

El nombre definitivo de Plaza Mayor es relativamente reciente. Fue a comienzos de la dictadura de Franco cuando se intituló así (1940), aunque es cierto que antes ya se había utilizado este nombre para identificar a la plaza.

En sus orígenes fue bautizada como Plaza del Arrabal. Sin embargo, a lo largo de su existencia ha recibido otras designaciones como Plaza de la Constitución, Plaza Real, Plaza de la República, Plaza de la República Federal, Plaza de la República Democrática Federal o Plaza de Calvo Sotelo.

#3 Testigo de ejecuciones

Uno de los pasajes más amargos y cruentos de esta antigua plaza fue su uso como emplazamiento para celebrar las ejecuciones ordenadas por la Santa Inquisición durante los siglos XVII, XVIII y XIX.

Los actos públicos en los que los condenados debían retractarse y arrepentirse de sus pecados, conocidos como autos de fe, daban paso al asesinato del reo.

Si éste tenía “suerte” moría decapitado y lo hacía mirando hacia la Casa de la Panadería. Si la fortuna no estaba de su parte, eran condenados a garrote vil y para ello se ubicaban delante de la Carnicería.

#4 La Plaza Mayor de Madrid en 2 cifras: 377 y 114

Las matemáticas también están presentes en la Plaza Mayor. Por un lado, cuenta con un total de 377 balcones distribuidos entre sus cuatro costados ¡casi nada! Entre todos ellos hay uno que destaca por su historia morbosa. Hablamos del balcón de la Marizápalos, nombre artístico de María Inés Calderón o la Calderona.

María Inés fue la amante oficial del monarca Felipe IV. El rey le pidió que abandonase su vida en el teatro, y a cambio ésta le pidió poder presenciar los espectáculos que acaecían en la Plaza Mayor desde el balcón de las damas, destinado a la nobleza.

La reina Isabel de Francia, esposa del monarca, sintió tal enfado que la mandó expulsar del balcón. Ante este desplante, Felipe IV se puso el orgullo por montera y decidió construir para la Calderona su propio balcón.

114 son los arcos que dan forma a los portales inferiores de la plaza, a la que se accede a través de 10 de ellos. Uno de los más famosos es el arco de Cuchilleros ubicado en la esquina suroeste. Su arquitecto fue Juan de Villanueva y su construcción tuvo lugar tras el grave incendio de 1790 que redujo a cenizas la Plaza Mayor.

Su enorme altura, que le ha valido la consideración del primer “rascacielos” de Madrid, intenta suplir el amplio desnivel que hay entre la plaza y la antigua Cava de San Miguel.

#5 Trampa para pajarillos

La estatua ecuestre de Felipe III, presente en Madrid desde 1616, fue foco de polémica durante décadas a causa del mal olor que expedía. Incluso se rodeo la plaza de vegetación y fuentes para intentar camuflar el hedor.

El origen de todo se halló el 14 de abril de 1931 cuando unos republicanos colocaron un petardo en la boca del caballo para celebrar la proclamación de la República. Fue entonces cuando se descubrió que cientos de gorriones habían encontrado en la estatua una trampa mortal.

Accedían a su interior por la boca de la estatua ecuestre y, al no poder salir al exterior, fallecían. Sus cuerpos descompuestos desprendían ese olor desagradable.

¡Cuéntanos! ¿Cuál de estas 5 curiosidades de la Plaza Mayor de Madrid te ha llamado más la atención? ¿Ya conocías alguna de ellas? ¡Te esperamos en la zona de comentarios!

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